Recuperación de las lesiones de Ligamento Cruzado Anterior

 

El periodo de recuperación de un lesionado de Ligamento Cruzado Anterior (LCA) está en torno a los 6-8 meses, algo que con poco que busquemos por Internet podemos llegar a averiguar. Pero ¿cómo se actúa desde que se diagnostica una lesión de LCA? ¿Qué trabajos de recuperación se realizan durante este tiempo que los deportistas están de baja?. Este es un tema que se ha tratado poco y que me parece realmente interesante para los pacientes y para los que busquen información sobre este tipo de lesión.

 

Una vez intervenido quirúrgicamente el paciente de una rotura del LCA, la rehabilitación y recuperación correspondiente varía según la experiencia de cada cirujano y según la técnica utilizada, porque no es lo mismo que el injerto se tome de la rótula del paciente -incluyendo en el mismo una porción del tendón rotuliano-, que el injerto provenga de un banco de hueso -en cuyo caso el fragmento óseo y el tendón provienen del cadáver de un donante- o que el injerto se tome de dos músculos isquiotibiales del propio paciente.

 

En mi caso utilizo la última técnica mencionada ya que, entre otros muchos motivos, tiene siempre unos resultados excelentes para los pacientes y les permite empezar con la rehabilitación a las pocas horas de haber pasado por el quirófano. Cuando el injerto se toma de dos músculos isquiotibiales del propio paciente la rehabilitación comienza a las 24 horas de la intervención y el primer paso de la recuperación es realizar ejercicios isométricos (de tonificación suave sin resistencia) de cuádriceps, tibiales, gemelos, sóleo e isquiotibiales.

 

A las 24-48 horas se le añaden ejercicios de flexo-extensión de la rodilla sin resistencia, hasta donde permita el dolor y a las 48 horas comienza a andar con ayuda de bastones y ocasionalmente con la ayuda de una rodillera especial que se retira a las 3 semanas.

 

 

A las 4 semanas de la operación el paciente empieza con ejercicios de contra resistencia progresiva y ejercicios de propiocepcion. En este periodo el recorrido articular ya suele ser completo o en el peor de los casos faltan sólo 5 grados de extensión. En este momento el paciente comienza con carrera continúa y se va intensificando el trabajo de modo progresivo.

 

 

A las 8-10 semanas el deportista comienza a hacer ‘footing’ en el campo.

 

A las 12 semanas se puede empezar con los cambios de ritmo (progresiones) y con los cambios de dirección. Estos ejercicios se deben hacer con suavidad y de manera progresiva.

 

 

A partir de este momento se intensifica el trabajo muscular para poder llegar a los 6-8 meses a incorporarse a los entrenamientos con máxima carga y a la competición en plenas condiciones físicas.

 

Aunque hablamos de semanas y los planes de recuperación así lo reflejan, soy de la opinión de que hay que revisar con mucha frecuencia al paciente para ir animándole ya que la rehabilitación es larga y tediosa, lo que en muchos casos puede desanimar por el largo periodo de recuperación. Las visitas las podremos ir distanciando cuando estemos próximos al final del periodo de recuperación porque la propia evolución favorable de la situación anima al paciente que, como se suele decir, empieza a ver la luz al final del túnel después de tantos meses de lesión y recuperación.