Lesiones en el tendón de Aquiles

 

Aprovechando la posible recaída de Jeremy Mathieu -jugador del Valencia CF- de su lesión en el tendón de Aquiles voy a intentar explicar los diferentes tipos de lesiones y tratamientos que pueden darse en esta zona, con sus periodos de recuperación.

 

El tendón de Aquiles es unos de los que menos riego sanguíneo tiene, por lo que su capacidad de cicatrizar está limitada de manera que las lesiones en esta zona, cualquier problema que les afecte, se recuperan con lentitud.

 

Las lesiones del tendón de Aquiles las podemos clasificar en dos:

 

Peritendinosas: afectan a la vaina que envuelve al tendón o a su proximidad

 

Intratendinosas: afectan realmente a las fibras que constituyen el tendón.

 

Entre las lesiones intratendinosas se encuentran todas aquellas que se nombren como: tendinitis, tendinopatía, rotura fibrilar, rotura parcial, entesopatía o rotura completa, siendo esta última la más grave sin duda alguna. Como he dicho antes las lesiones del tendón responden con lentitud a cualquier tipo de tratamiento, de ahí su dificultad y la duración de su recuperación, algo marcado también por el mayor o menor grado de degeneración tendinosa -que es uno de los motivos para retrasar la recuperación de esta lesión-.

 

El diagnóstico:

 

Se hace por la exploración clínica y mediante pruebas complementarias como la Ecografia o por Resonancia Magnética.

 

A continuación se puede observar una rotura de tendón de Aquiles en una ecografía:

 

 

 

Así se ve una bursitis y una tendinitis (señaladas en las flechas) en el tendón de Aquiles mediante resonancia magnética:

 

 

Así se ve una rotura de tendón en su cara profunda:

 

 

Por último así son las cicatrices secuela de la operación del tendón de Aquiles:

 

 

 

El tratamiento de estas lesiones consiste en suministrar analgésicos, antiinflamatorios, reposo deportivo, reducir la carga del tendón cambiando el apoyo del talón, tratamiento de electroterapia, tratamiento de ozonoterapia, aplicación de factores de crecimiento o células madre y, finalmente, si la lesión lo justifica cirugía -para la que se usan diferentes técnicas y vías de abordaje según el tipo de lesión-.

 

En cualquiera de los casos, tal y como he comentado al principio, la incorporación a la actividad deportiva debe ser lenta y progresiva, de manera que no se pueden establecer periodos exactos de recuperación.